Entrar sin contraseñas que se olvidan
Secretaría genera un enlace personal y se lo manda por WhatsApp. El hermano pulsa, entra y se queda dentro. El enlace sirve una vez, caduca a los 14 días y solo da acceso a lo suyo.
¿Cuánto debo? ¿Me mandas el certificado? ¿Quedan plazas para la comida? ¿Cuándo recojo la túnica? Cada pregunta es un mensaje al móvil de alguien de la junta, a cualquier hora.

Secretaría genera un enlace personal y se lo manda por WhatsApp. El hermano pulsa, entra y se queda dentro. El enlace sirve una vez, caduca a los 14 días y solo da acceso a lo suyo.
Ve qué tiene pagado y qué le falta, descarga sus justificantes y su certificado de donativos, y lleva el carnet con QR en el móvil. Puede corregir su teléfono o su dirección sin pasar por nadie.
Abres una comida, un viaje o un retiro con sus plazas, su precio y su plazo. Si se llena, se apuntan a la lista de espera, y cuando alguien cancela entra el siguiente solo. Lo que tiene precio crea su recibo, que se cobra como cualquier otro.
Turnos para recoger túnicas o hablar con mayordomía: cada turno es de una persona y no se pisan. Papeletas con sus sitios, plazas y precios, que pueden exigir estar al corriente. Cada reserva lleva un QR que la junta comprueba en la puerta.
Sí, con tarjeta o Bizum si la hermandad conecta su TPV virtual del banco o su cuenta de Stripe. El dinero entra directamente en la cuenta de la hermandad y el recibo queda pagado solo. También puede transferir o pagar en la casa de hermandad.
Todavía no: la junta asigna los sitios a partir de las papeletas.
No. Cada uno ve lo suyo y los recibos de su familia. Nunca aparecen listas de hermanos ni qué ha donado otra persona.
No. Funciona desde el navegador del móvil, y el enlace se puede guardar en la pantalla de inicio.
Solo lo que marquéis como compartido: comunicados, informes mensuales, actos de la agenda, álbumes de fotos, reglas, boletines y la junta de gobierno.
Cuéntanos cómo lo lleváis ahora. Te respondemos personalmente, sin compromiso y sin listas de correo.